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UAE y Argentina sellan un Tratado Bilateral de Inversión: qué significa para los negocios en el corredor

UAE y Argentina sellan un Tratado Bilateral de Inversión: qué significa para los negocios en el corredor

Argentina y los Emiratos Árabes Unidos formalizaron un vínculo económico que venía gestándose desde hace años. Con la publicación de la Ley 27.779 en el Boletín Oficial, el gobierno argentino ratificó el Tratado Bilateral de Inversión (TBI) suscripto entre ambos países en 2018, dándole por fin rango legal pleno. Un acuerdo que no solo tiene implicancias diplomáticas: tiene consecuencias directas y concretas para cualquier empresa o inversor que opere —o quiera operar— en el corredor Argentina–UAE.

Qué establece el Tratado Bilateral de Inversión

Un TBI no es un acuerdo comercial ordinario. Es un marco jurídico que define las reglas del juego para quienes mueven capital entre dos países. En términos prácticos, el tratado entre Argentina y los UAE establece cuatro pilares fundamentales.

El primero es la protección legal de las inversiones: los activos de empresas emiratíes en Argentina —y de empresas argentinas en los UAE— quedan amparados bajo un régimen legal bilateral, con garantías que van más allá de la legislación local de cada país.

El segundo es la libre transferencia de ganancias: los inversores pueden repatriar utilidades, dividendos y capital sin restricciones arbitrarias, un punto especialmente relevante para quienes operan en Argentina, un mercado históricamente sensible en materia cambiaria.

El tercero es un mecanismo de resolución de disputas entre inversores y Estados: en caso de conflicto, las partes pueden recurrir a arbitraje internacional, lo que elimina la dependencia exclusiva de los tribunales locales y reduce la incertidumbre jurídica.

El cuarto es el trato justo y equitativo: ninguno de los dos países puede discriminar a los inversores del otro ni aplicarles condiciones más gravosas que las que aplica a sus propios nacionales o a terceros países.

Por qué tardó tanto en ratificarse

El acuerdo fue firmado en 2018, pero recién fue aprobado por el Congreso argentino en 2024 y publicado en el Boletín Oficial en octubre de ese año. El retraso no es un dato menor: refleja la volatilidad política e institucional que caracterizó a Argentina durante ese período, y también la falta de urgencia con la que históricamente se trató la relación con los países del Golfo.

El cambio de contexto político, con el gobierno de Milei asumiendo en diciembre de 2023 con una agenda explícita de apertura a la inversión extranjera y desregulación, aceleró la voluntad de cerrar este tipo de compromisos formales. La ratificación del TBI con los EAU se inscribe en esa lógica, junto con el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) y otros instrumentos orientados a dar señales de previsibilidad al capital internacional.

Qué cambia para los inversores del corredor Argentina–UAE

Para quienes ya operan en el corredor o están evaluando hacerlo, la ratificación del TBI tiene un efecto concreto: reduce el riesgo jurídico percibido. Tener un tratado vigente es distinto a operar solo bajo la legislación argentina, que puede modificarse por decreto o por ley ordinaria. El TBI crea un piso de derechos que requiere un proceso más complejo para ser alterado.

Esto es especialmente relevante en sectores como energía, agronegocios, infraestructura y real estate, donde los proyectos tienen horizontes de 10, 20 o 30 años y la estabilidad regulatoria no es un detalle, sino una condición de viabilidad.

El contexto más amplio: una relación que se profundiza

La ratificación del TBI no ocurre en el vacío. Se da en un momento en que la relación Argentina–UAE atraviesa uno de sus momentos de mayor densidad en décadas: XRG (brazo inversor de ADNOC) firmó el JDA para el proyecto Argentina LNG junto a YPF y Eni; capitales emiratíes tienen presencia en tierras rurales en la Patagonia; y el propio emir de Abu Dhabi, Mohammed bin Zayed Al Nahyan, visitó Argentina de manera privada en febrero de 2026.

El TBI es, en ese sentido, la arquitectura jurídica que sostiene y habilita toda esa actividad. No es el fin de un proceso, sino la base sobre la que se construirán los próximos movimientos.

Qué oportunidades abre para Argentina y para los Emiratos

Para Argentina, el acuerdo es una señal hacia el mercado global de que el país está dispuesto a jugar con reglas claras e internacionalmente reconocidas. En un momento en que compite con otras economías emergentes por atraer capitales del Golfo —que buscan diversificar sus portafolios más allá del petróleo—, contar con un TBI vigente con los UAE es una ventaja concreta.

Para los Emiratos, el tratado consolida su posicionamiento en América del Sur como actor económico de largo plazo. Argentina no es solo un destino de inversión puntual: es una pieza dentro de una estrategia más amplia de seguridad alimentaria, diversificación energética y proyección global. El TBI garantiza que esa estrategia tiene un respaldo legal sólido, más allá de los ciclos políticos argentinos.